divendres, 2 de desembre de 2011

WiFi

Ja fa anys que convivim amb el WiFi tant a casa com a la majoria dels espais públics i podem afirmar que ningú es lliura de l'exposició a la xarxa sense fil. D'ençà que es va estendre la seva implantació, arribant a ser quelcom del tot quotidià per al ciutadà, que es va iniciar el debat sobre els possibles perills que pot comportar per a la salut pública.

Potser aquesta qüestió a alguns els pot semblar una tonteria, però davant de certs estudis i informes científics, mereix la pena conèixer els possibles perills. Abans, però, he transcrit aquest article en castellà que va arribar a les meves mans fa cosa d'un mes d'un dels suplements del diari El Mundo.

El WiFi no es dañino (de momento)
Ariadna: el suplemento de novedades y oportunidades del mundo digital
Dijous, 3 de novembre de 2011

Al menos, es lo que dicen los últimos informes. Desde hace años, la duda sobre su influencia en la salud sobrevuela todo lo que tiene que ver con las comunicaciones inalámbricas. Aunque no ha habido movimientos tan activos como en el caso de las antenas de telefonía móvil, el WiFi también se ha converido en un agente sospechoso.
Sin embargo, el estudio recientemente publicado por el Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud (CCars), organismo independiente financiado por la Fundación General de la Universidad Complutense de Madrid, libra de sospecha a este tipo de redes. Aunque no lo hace de forma total ni radical. Lo que sí está claro es que, hasta la fecha, no hay evidencia científica de que <>.
En el informe se recogen especialmente los estudios realizados por la Agencia de Protección de la Salud del Reino Unido y la revisión de la carcinogenidad de la transmisión de señales de radio, televisión y telecomunicaciones inalámbricas realizada por la Agencia Internacional de Investigación en Cáncer (IARC).
Al margen de la tranquilidad que nos puede proporcionar a los que estamos sumergidos en redes inalámbricas permanentemente, más vale que el informe concluya que <>, porque se trata de las mismas frecuencias que utilizan la televisión o la radio. Y, ¡a ver quién las corta!



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